– Soy supersticiosa -me decía-, tengo miedo de que nuestro amor se apague, como la vela. Néstor aprieta su paso al recordar los trazos más elocuentes de su discurso apologético del ateísmo y empuja el portón con seguridad. De los versos que salpican sobre una lamina blanca. Bailaba, cantaba y reía. Referencias: El hacendado contempló la escena, rellenó el agujero y salió del cementerio. Ella se dio la vuelta y contemple sus pechos perlados con gotas de sudor que relucían con los primeros rayos de la mañana. Él busca su punto débil, justo a la altura de las costillas; en una zona determinada que con sólo rozar le hace bajar la guardia. Sofreir la carne, el bacon y la cebolla con sal y pimienta. En el colegio, el instituto, la gente se burlaba de mi, incluso a veces en el trabajo alguno se pasa de graciosete; ¿y que mas da?, rápidamente lo borro de la mente, no me como la cabeza, ni devuelvo los ataques, ¿de que serviría?. ¡No te los pierdas! Todo cambió radicalmente cuando conocí a Carlos. Era imposible que lograse tocar la Sonata para Flauta. La escribía un amigo de Lars y me hablaba de la enfermedad y el deseo póstumo de éste de hacerme llegar sus cenizas -en la cajita negra- y el DVD con sus películas preferidas. Tiempo estimado de lectura: 3 minutos. Estos son todos los microrrelatos presentados al I Concurso de Microrrelatos Tinta al Sol por orden de recepción: Caminaba por el péndulo de la imaginación, creía poder cumplir sus sueños de ficción y llegar a lo más alto de la cumbre de la felicidad. Rompí el sueño con aquel pensamiento de mal estar e impotencia resignada y salté de la cama con ton de plasmar en papel el más preciso sentimiento de mi estúpida cabeza. . Relatos y otros textos de mi propia mano. Antes dudaba, pero ahora sabe dónde encontrarle. Cuentos, Cuentos de Federico G. Rudolph, Cuentos poco conocidos Vol. Se hizo sacerdote por ella, mujer despótica, devota e inculta que no tuvo muy en claro quiénes fueron malos y buenos en la Biblia. Por tanto, hay que corregirlos una vez terminados las veces que haga falta para pulirlos y dejarlos prestos para el disfrute del lector. Suena el final del partido. Dijo Jung “Crisis es un termino médico que designa siempre un momento peligroso de la enfermedad. Y cuando se fueron y el eco de sus miles de pasos se acalló, una de las hormigas del rincón le dijo a la otra: ¿Qué todo esto es suyo? Toqué el pezón de tu casi inexistente pecho y desperté. ¿Y si se atraganta intentando abrir la boca para morderlos? Una punzada de terror, y tu cuerpo cambia de repente. Ciento cincuenta mujeres, todas desnudas y algunas conocidas, lo miraban con furia. Ella quiere saltar porque en su garganta tiene un nudo de reproches. ¿que estamos para servirlo? Sueño que estoy en otro lugar, que no estoy sola ni me siento perdida. Una doncella se percató y lo gritó: el rey estaba muerto. Creo que el dinero tampoco podría rescatarme de este abatimiento, este tedio, esta desgana en que se macera mi alma. Pero estaba allí y no en un mundo paralelo. Me alejé unos centímetros del papel. Un día una niña se fue con sus amigos, a pedir caramelos, era la noche de halloween. Me seguiste el juego, aún no entiendo por que razón. Cuento mis mentiras, cada vez que mi jefe me dice que no haga lo que me dijo que hiciera. Mientras ponía el último disco de su turno aprovecho para salir al balcón y fumarse el último cigarrillo de la noche. La noche de halloween. Suenan dos disparos. Los crímenes de la calle Morgue. Dos horas, siete minutos, veintitrés segundos, cincuenta centésimas después de haber empezado mi viaje al pasado, salí del sueño cuántico sostenido solo por un brazo y una pierna de la compuerta de madera del dichoso caballo, en la oscuridad —sólo unos tenues reflejos de algunas fogatas colándose entre las tablas— y dentro de los muros de la feliz ciudadela troyana. Cuento los minutos que faltan para el centrifugado, los euros en la cuenta corriente, las veces que Curro se ha meado en la alfombra, los seiscientos segundos de los macarrones, las canas que aparecen bajo mis mechas -¿otra vez a la peluquería?-, las veces que he fregado la misma sartén esta semana. – Yo creo que lo mejor es decir que tenemos problemas técnicos, al fin y al cabo, la mitad no tiene ni idea de cómo funciona un platillo volante. Miré al psicólogo, con una mueca entre curiosa e interrogativa. "Había una vez un ladrón tan extraño que lo único que quería era un abrazo. Me dijeron: En la playa. El cartucho se había secado. Narrativa Breve es un blog que ofrece la mejor literatura en castellano A continuación podéis leer cinco microrrelatos que he escogido para vosotros. No Necesarias . El hombre miraba a todos lados con temor, y no habló. Luego, me aparecieron pedipalpos, que trocaron en dientes filosísimos; y antenas, que después fueron aletas, y también membranas, y párpados verticales, y dentículos, y opérculos, babillas, cuernos, cercos terminales y quelíceros; mientras las estaciones siguieron pasando. Federico G. Rudolph ganador del I Certamen Literario "Break Freak: microrrelatos" 18 febrero, 2017 Poseía, ahora, su propio harén, el más grande de todo el Islám: mil y un apaches eunucos. Entradas sobre microrrelato escritas por federicorudolph. Era su afán, su monomanía, su delirio instruirme en el modo y manera de reptar, de agachar la cabeza, de pegarse cual rémora al culo del diputado, del alcalde para obtener un puestucho en algún instituto de nulo pelo, aburrido y mal pago, y conservar la chamba hasta el fin de los fines… «Gracias, doctor, por darme la oportunidad de servir a su causa. Se ha encontrado dentro – Página 164Llamaron a varios filólogos, lo más granado de la lingüística española, expertos en todas las lenguas conocidas, pero todos dijeron que no se parecía a ... Según palabras del Gran Visir, el Sultán esperaba que el presente fuese de su agrado; y recalcaba muy especialmente que eran para su exclusivo solaz y esparcimiento. Jugábamos a ser personajes literarios. Una vez allí espetó de memoria la línea, casi cinematográfica, que había practicado durante los últimos veinte años de su vida: -Mataré a un pederasta y vengo a pedir penitencia por eso. Se ha encontrado dentro – Página 111Tenían que ser conocidos para que fueran publicados por alguna editorial. ... lectura de microrrelatos: narraciones muy breves en menos de 280 caracteres. La forma con la que la anfitriona solventó la presencia tan extraña de ese personaje, no dejó indiferente a nadie. Su nombre era Lars Piason, pero yo le llamaba “Lars de Aalborg”, mencionando el pueblo danés del que procedía. “No hay tinta que pueda impregnarse en este papel. Pasó dos años en prisión, ahora le denominan: reinserción en la sociedad. Y murió. Descarga gratuita! Cuento calorías, las repeticiones de los ejercicios del gimnasio, las llamadas de mi madre diciéndome -sin palabras- que se siente sola. Y cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí. Así pues, es conveniente tratar a los microrrelatos como un género literario más y no como un género menor. No me salían las palabras porque me había quedado enganchado en sus ojos negros. Quedé atontado; primero, porque encontrar una noticia así es bastante extraño; segundo, porque no conozco a ningún Rogelio; y tercero, porque el Colorado Fernández murió hace trece años; cuando, borrachos, le dimos para tomar kerosene en su despedida de soltero. – dijo la niña de 10 años. Cuando parecía que su destino errabundo no tendría fin, una mañana, el viajero se detuvo frente al muro de la enorme caja en que la Tierra estaba contenida. Más aun, se notó tan raro que comprobó, una vez más, si la viscosidad era algún indicio, y claro que lo era; profundizó en una cavidad en su cabeza, un agujero que con el tacto parecía mucho más grande. Laura Martínez un día regando su jardín pudo notar el maravilloso juego que tenían las mariposas. Su piel, de un mesiánico deseo achocolatado, portaba siempre un blanco radiante tachonado de motas ambarinas. 15 microrrelatos famosos. El rey, sin embargo, permanecía en un estado de fría ensoñación. Fue con la distancia y con el tiempo que llegamos a mantener una relación cordial. En un principio no le di mayor importancia, suponiendo que pronto se le pasaría. Levantó los pies y comprobó que no era líquido, no el que él creía. Aquí respiro aire puro que no ha podido ser perturbado por las envidias, odios ni rencores de las multitudes. Nueve cuentos - J.D. "Nadie quería decirle a qué hora pasaría el tren. Él siempre viste calcetines negros, siempre, y camisetas que le definan; pasa de modas. Don Arnoldo no había bien terminado de eyacular cuando el padre de la quinceañera ya le había cercenado el cuello de dos certeros machetazos con toda la fuerza que le dio la rabia; y un súbito rigor mortis impidió separar cadáver y muchacha hasta luego de cercenar otra parte del viejo (pero, eso sí, cumplidor) don Arnoldo, para a continuación extirpar el trozo restante con unos alicates. Ni los poetas con sus versos de papel, ni los corazones martillando caricias y silencios. Fue 24 de setiembre, un día loco. Se sintió decepcionado, así no impresionaría a Amelia mañana. Ya no sé cómo pedir disculpas. El sinuoso sendero por el que iba dando tumbos había cambiado bastante. Yo lo mínimo, tengo que llegar a los sitios y lo único que quiero es descansar en paz sin tener que ir a un lugar. — insistió ella. ¡Ah, el timbre! Me levanté y cerré los ventanales. Ya segura de estar despierta no hizo alharacas pero quiso devolverla a su lugar y cometido, la de tranquilizarla imitando sus gestos. Y cada vez que dormía soñaba con mujer; pero su madre, muerta hacía más de veinte años, lo rescataba del ansiado pecado de la carne. Llega mi metro, efluvios descienden para dejar paso a nuevos riachuelos que ocupan los mismos lugares. Yo le pongo un mejunje que preparo con sal, aceite de oliva, un poquito de albahaca y laurel. Son cinco minificciones que, además de su calidad, presentan otro una característica común: no son excesivamente conocidas, al menos así me lo parece. Nadie quería dejarlo partir. Una mañana no se vio en el espejo, su reflejo había escapado del cristal. Cuentan historias de policías, ladrones, ciudadanos de pueblos con nombres extraños…. Y entonces surgió, esa sensación de poder, de confianza. Una noche, mientras nos amábamos apasionadamernte, Antonia acercó sus labios a mi oído y con voz quebrada susurró: – Es que tengo miedo, mucho miedoo-, suspiró fuertemente. Rogelio”. Un pelo negro tan brillante como la misma luna llena que la admiraba desde lo alto. Objetivo cumplido. Lars había llegado a España de vacaciones pero decidió quedarse. —¿Así que usted le tiró agua bendita a mi hijo? Sus pies estaban tiznados de rojo, y, cuando la nariz salió de su letargo nocturno, una bofetada de nauseabundo olor le dio de pleno: era sangre lo que supuraba de la alfombra. Los microrrelatos de la nave de los locos . Lo sentimos, tu blog no puede compartir entradas por correo electrónico. Mi habitación no era mi habitación, era una lavadora gigante en pleno proceso de centrifugado que me lanzaba intermitentemente contra las paredes como si yo fuera un simple trapo sucio. Sin duda seguía teniendo dos posibilidades: morir en el intento o sobrevivir, y, en aquella ocasión, los vientos y el buen tiempo estuvieron de mi parte: logré despertarme justo antes de que mi jefe hiciera acto de presencia en mi departamento ante la mirada atónica de mi compañera de oficina. Entonces se miró las manos y observó que se estaban volviendo translúcidas. Fue fácil. Y al muchacho le enfurece que su propio cuerpo vibre contra su voluntad, que la boca se le llene de saliva densa y dulce, que la respiración se le altere, que sea incapaz siquiera de realizar una tarea tan sencilla como levantarse de la butaca y abandonar para siempre esa decrépita y semivacía sala de cine, que haya visto a su madre con las tetas y los genitales al aire y que ahora, ahora que los labios bucales de ella se amoldan, golosos, al encabritado pene del negro, no pueda sacarle los ojos de encima, como si se hubieran quedado pegados a la pantalla. Por un momento cegó su visión pero una suave brisa la apartó de él rápidamente .TIC ,TAC el sonido de los segundos marcados a golpe de manecilla….seguro que era un reloj grande pero no podía verlo. Se ha encontrado dentro – Página 34Es absolutamente cierto que algunos microrrelatos se sitúan cerca de la anécdota ... por ello afirma uno de sus más conocidos exégetas que en esa obra hay ... Breve antología de microrrelatos navideños. No dijo nada. Pero al ver cómo se seguía repitiendo la misma situación con el paso del tiempo, comenzó a surgir en mí un profundo y punzante cansancio. Avanzo entre la multitud, pero me siento sola. Ocuparon varios de los panteones para evitar pasar la noche a la intemperie, establecieron los turnos de guardia alrededor del cementerio y contactaron con la nave en órbita para dar su posición, informar de la huída y recibir nuevas instrucciones. Duele que me ignores, pido perdón si yo lo hago. ¿Cómo se escribe un microrrelato? La noche era una manzana recién mordida y el viento, una tímida caricia que bailaba sobre los tejados somnolientos. Una vez a solas, Beatriz se levantó, tiró a la papelera la fruta escarchada que había tenido entre los dedos y se lavó los dedos pegajosos en el cuarto de baño. Miré abajo. Todo eso quedó atrás hace muchos años. —inquirió en latín el horroroso padre mientras se acercaba al exorcista blandiendo su espada llameante. Y él también, personaje más que narrado manejado por la críptica literaria, se cansó, no sin tener antes la misteriosa sensación de que en cada uno de sus cuentos breves pudo haber cabido su vida. Trazaba elegantes letras que despertaban el instinto más primitivo. Sólo un guardia quedaba en el salón del palacio. Pasó todo un día confeccionandolo y al caer la noche, en nuestro paseo por la playa, me lo colocó en el cuello. — ¡GUAGRFGUAGUAARFGAGUAU! Ver caras tristes no me produce alegría. Su mente infantil creaba mundos paralelos donde extraordinariamente florecía la vida, llena de alegría. Me escondí detrás de la palabra, y desde lo más profundo de la frase, me encontré rendida ente el miedo del momento muerto. Consistía en que un cuerpo celeste tiene un recorrido como los seres humanos tenemos marcados la vida y la muerte. Cuando llegó el verano, mis doce brazos mudaron en tentáculos. No atiende a la espera; pregunto quién es y lo peor es que contesta. “Pronto lo sabrás”. Se impulsaba con los codos y metía su cabecita en el agua como intentado bucear. Y luego, cuando iniciamos nuestra relación, sentí que era perfecta para mí… salvo por un detalle. Cuando lloro, es porque no puedo más… porque me gustaría verte llorar por mí también. Mientras tanto, sonará esa cautivadora melodía, la melodía del amor. Somos seres de luz de distinta intensidad, una luz apagaba a la otra. Se ha encontrado dentro – Página 187A partir de este momento consideraremos como microrrelato únicamente aquellas formas de prosa ... ligada casi siempre a nombres de figuras conocidas . Conscientes, que estas que vemos caer en la arena, pueden ser sus últimas gotas de sudor. Comprueba, a los pocos segundos, lo mal que esta la educación en este país. Las noches siguientes no soñé; intenté despertarme, pero no pude. Minicuentos Como parte de la promoción del crowdfunding para "Kalakamake, o lo que no se ha conseguido", presentamos esta sección de microrrelatos. El cartucho. Juan. Echaba de menos las tardes en que paseábamos por la playa después del trabajo. Y por eso me puse a ver un documental en la tele, y dio la casualidad que trataba sobre las cruzadas y los métodos de defensa de las murallas. En la literatura moderna son utilizados frecuentemente para escribir textos de . De regreso en mi laboratorio, miré en la biblioteca. Se sabía inferior al perro de la familia. La abuela, más curtida por los años vividos bajo el régimen del Lobo, sonreía a los animales como tratando de atenuar los exabruptos comunistas de su nieta, a la que todos en el bosque de Böhmerwald llamaban “La Roja”. Al principio ni notó su ausencia, ¿para qué la necesitaba, siempre siguiéndole a todas partes? Hoy terminaron, por fin, de escanear mi matriz sináptica. Había vuelto a penetrar en ese mundo del papel, de la tinta, de los lapiceros de colores y del pegamento, que me rodeó hace más de cincuenta años. No encuentro palabras para expresar lo que sentí, el día que aquél a quien entregué mi alma en ofrenda, compareció en mi juzgado, esposado, acusado de haber disparado a personas que ni siquiera conocía. Palpó las mejillas y descendió hasta la boca, buscando algún cambio. La tuya. Después, con mucho esfuerzo trataba de erguirse pero casi siempre volvía a perder el equilibrio. Completé la emigración desde mi cuerpo biológico hasta este soporte digital. 1. Estos esenios ayunan tanto, que la carne, bien magra, me ayuda magníficamente en mi dieta. Los principios que daban sentido a mi existencia cayeron por el lodo, arrastrados por la corriente materialista de esta época. Luz artificial por la rendija de la caja. Femme Fatale por antonomasia, sus labios de achocolatados sabores, sus ojos de fuego e ígnea mirada te derretían, con su piel marfileña y sus movimientos sensuales carentes de maldad implícita, te empujaba a una vorágine de pasión descontrolada, cuando ella solo quería. Al volver por la tarde del trabajo encontraba la casa limpia y la comida a punto. Tan conocida era para mí esa sensación… Estaba convencida de que por fin, aquella era la definitiva: me volvería loca de verdad. Se ha encontrado dentro – Página 132Un grupo importante de microrrelatos de Otxoa refleja problemas ... escritura tiene la particularidad de partir de narraciones conocidas para hacer un nuevo ... Sobre sus hombros. — ¡Guau! Encendió las luces de su camerino, se quitó la peluca naranja de rizos, se lavó la cara de maquillaje blanco, se quitó la pelota roja que tenía por nariz, el resto de su disfraz de payaso y salió al escenario. Tocó a la puerta que, apenas segundos después, se abrió de golpe. Te imaginé tumbada a mi lado, desnuda. Una gran sonrisa iluminaba su cara cada vez que emitía un nuevo sonido, apenas unas décimas después, la montaña le contestaba milagrosamente. La entrada 5 microrrelatos no demasiado conocidos aparece primero en Narrativa Breve. !YA HE LLEGADO! Un pilar que se alzaba hacia el cielo y se perdía en la inmensidad. . Sin estrenar. Me he liberado de la cáscara de carne enferma, desgastada por el cáncer, que fue mi prisión y en la que transcurrió mi vida desde que fui engendrado por mis padres. Entre ellos habría que citar 'Piel de asno', 'Los deseos ridículos . Si me callo es porque sé que por mucho que te grite, tú no vas a entenderlo. En cambio tus armas, por sencillas que fueran, eran las más letales para mí. Soy un perro marca perro, más vale pequeño y sin ningún atributo especial. Javier es un niño de mi edad que posee un don muy especial: es muy pacífico y tranquilo. Se ha encontrado dentro – Página 21Y además , se ha elegido el término relato ( en microrrelato ) por ser una ... uno de los textos más conocidos de Julio Torri , incluido en su libro de 1940 ... Cuento las palabras de este microrrelato para cumplir -responsable, seria, formal-, de nuevo, la matemática. La unidad temática de esta recopilación, de poco más de medio centenar de textos, contrasta con la diversidad -no sólo . Se que soy lo peor que el ser humano puede desear y nadie piensa en mi. Me lo llevaré todo conmigo y solo os dejaré mis pertenencias inservibles, intentaréis quedaros con parte de mí para recordarme, pero yo seré más fuerte y no lo permitiré. Se enfunda en una bata y con los pies descalzos recorre el pasillo hasta el comedor. Se ha encontrado dentro – Página 18El propio autor viene a defipueden calificarse de microrrelatos . quema ... bíblicos Oriente Medio bien conocidos , del psicoanálisis a la literatura de la ... En poco tiempo se iría transparentando toda ella. En el exterior la meteorología reflejaba su estado de ánimo. De golpe ,el miedo atrapó la curiosidad y se encontró temblado ,estaba helado pero temblaba de un terror infinito.
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